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A todas nos gusta sentirnos jóvenes, sobre todo llegadas a cierta edad en que nuestra piel se resiente y no luce como lo hacía años atrás por mucho que la hayamos cuidado previamente. Si queremos seguir luciendo una piel joven, podemos recurrir a un lifting facial y de cuello que elimine esos pliegues de la piel que tanto la afean.

¿Qué es un lifting facial y de cuello?

Se trata de una operación estética que se está poniendo de moda en todo el mundo. A pesar de ser la cirugía facial más compleja, es una de las más realizadas y los efectos secundarios son mínimos, de ahí su incremento.

Lo que pretende el lifting facial y de cuello es eliminar esas arrugas que se forman alrededor de la boca y la nariz, en los ojos (donde recibe el nombre de patas de gallo), en la zona de la frente, entre las cejas o en el cuello.

La operación consiste en abrir una incisión en la zona del cuero cabelludo para disimular la cicatriz que quedará y a continuación recolocar y estirar los músculos y la piel para que las arrugas desaparezcan.

La operación se realiza bajo anestesia local y se aplica un poco de sedación al paciente para que esté relajado durante la intervención. Al salir del quirófano se sale con gran parte de la cara vendada por lo que puede resultar muy aparatoso sumado a los drenajes que se ponen durante las primeras 24 horas para que la sangre y las secreciones no se acumulen.

Alternativas a la operación

Existen otros tipos de lifting faciales y de cuello mucho menos intrusivos que no requieren al paciente someterse a una operación de ese calibre. Son los tratamientos de botox, hilos faciales tensores o rellenos faciales como los que se realizan a base de ácido hialurónico que consiguen un efecto de lifting facial y de cuello casi inmediato.

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