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Estudios recientes demuestran que existen beneficios del agua de mar para nuestro organismo y que la ingesta de una pequeña cantidad de agua oceánica ayuda en el aporte mineral necesario para el correcto funcionamiento de las células del cuerpo, recibe el nombre de hemeóstasis.

La identidad de la fórmula mineral del agua de mar, solución coloidal prebiótica, junto con la totalidad de los líquidos orgánicos, es un hecho biológico demostrado y avalado. La nefrona excreta el doble del volumen hídrico y de las partículas sólidas, bajo la acción del agua de mar, en comparación con un suero fisiológico convencional.

¿Qué es la hemeóstasis?

Son unos fenómenos de autorregulación, que ayudan al mantenimiento de una relativa constancia en la composición y las propiedades del medio interno de un organismo.

Los océanos contienen la secuencia de la hemoóstasis de la Vida (el código genético original que posee y controla la evolución). La información mineral, nutricional y genética que encontramos en el agua de mar sirve para “recargar” el líquido extracelular aumentando la comunicación celular.

Histológicamente, las células no se comunican directamente entre si sino gracias al líquido extracelular. Las investigaciones han demostrado que la hemeóstasis depende directamente de la calidad del medio interno y que cualquier alteración de la hemeóstasis provoca disfunciones en los mecanismos de regulación (temperatura, hormonas, SNC) provocando indirectamente una alteración de la nutrición celular. La nutrición y la comunicación celular tienen lugar necesariamente a través del líquido extracelular. Sus disfunciones por despolarización de la membrana celular preceden a la aparición del “estado del enfermo” y desembocan en la enfermedad.

Por lo tanto, sabemos que el agua de mar, tanto por su identidad mineral como por el aporte de elementos prebióticos, contribuye a reestablecer un funcionamiento celular normal.

Pero, asimismo, el agua de mar es el sistema más antiguo de comunicación entre las células vivas. Las células no tienen contacto directo entre sí y toda la información intercelular (estímulos nerviosos, metabólicos, inmunológicos, vasculares, etc) fluye, por lo tanto, a través del líquido extracelular. La matriz sinérgica de los minerales cristaloides del líquido extracelular cumple con una función íntegra que determina la salud del terreno biológico y, por consiguiente, la salud de la persona. Asimismo, la cantidad de minerales y de agua del líquido extracelular determina la calidad de comunicación entre células